Sucede que estoy enamorada, enloquecida más allá de cualquier razón por la cultura asiática. Parece ser que me costaba no relacionarme con esta maravillosa cultura, porque el mal viene de familia. A fin de cuentas, tampoco es que quisiera alejarme de ese mundo, y ahora, ya en la segunda década de mi vida, me propongo llevar mis experiencias un poquito más allá, tengo un par de proyectitos cociéndose en esta cabeza mía, y si salen bien, espero que sean de mucha ayuda.
Ahora bien, ¿tiene sentido armar un blog relatando esas experiencias? ¡Claro que lo tiene! La movida asiática en Bogotá crece a paso a paso, y me parece necesario que alguien lo cuente de manera personal.
Y como ya he hablado mucho, solo termino diciendo dos cosas: Primero, hoy iré a ver una clasesita de Coreano. Al regreso comentaré que tal está la cuestión. Segundo: Espero que alguien lea esto. Y que ese alguien se multiplique, y las personas que aman la cultura asiática se conecten con lo que escribo. Hasta ahora es un pequeño inicio, pero todo empieza siempre así.
¡Lindo día!
¡Lindo día!
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